No te pasa que cuando tomas un tomate no te sabe a nada de nada… Te doy algunas orientaciones:

1. Se busca que dure más
Los alimentos que consumimos provienen de variedades más productivas y más resistentes a las enfermedades, por lo que son más comerciales pero menos sabrosas, os suenan ¿los transgénicos?

2. Maduración en cámaras
Por lo que respecta al gusto, no es lo mismo el sabor del fruto madurado en la planta, donde recibe todo lo que necesita hasta su recolección, que el que ha permanecido en la cámara frigorífica con atmósfera controlada, donde se pretende que la maduración llegue lo más tarde posible para alargar su duración en el mercado. Para que os hagáis una idea, cuando los frutos están llegando a su punto óptimo de maduración en la planta se desarrollan el 70% de fitonutrientes (vitaminas y minerales), por tanto si se recolectan antes no les hemos dado tiempo a desarrollarlos.

comida insipida

¿Si sabe poco, alimenta menos?

Al recolectar los alimentos antes de que hayan madurado en la planta no desarrollan todos sus fitonutrientes y por eso la concentración de elementos beneficiosos para nuestra salud es menor y nos alimentan menos.

Además, en el campo se dan una serie de condiciones naturales que son beneficiosas para las plantas, ya que para hacer frente a éstas genera más compuestos nutricionales (vitaminas y antioxidantes) y por ello produce frutos más sabrosos y nutritivos.

A parte de todo esto le sumamos los pesticidas, tóxicos para nuestro organismo, que se acumulan en órganos y hacen trabajar más de la cuenta al hígado.

Y respecto a esto, ¿qué podemos hacer?
El mejor consejo es comprar ecológico y lavar y pelar bien las frutas y verduras antes de su consumo para eliminar cualquier residuo tóxico. Algo muy efectivo es dejar la fruta o verdura en remojo con un buen chorro de vinagre.

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